El latido

De pie en el umbral de la puerta, entre dos años como centauros del tiempo. A punto para dejar el lugar desde donde sentimos y explorar la anchura del mundo, la naturaleza del alba, la intensidad de la vida.

El sol que despunta alumbra el recuerdo, los nervios tempranos, las pasiones a tientas, la prisa en los labios, los sabores perdidos, el aroma doméstico, el tacto de un nombre; y el latido de un corazón.

Con una ilusión todavía lozana parecida a la fe, seguimos un hilo delgado de instantes cercanos, un cuerpo que espera el roce del nuestro, una voz que susurra la palabra “mañana”; y un latido de su corazón.

Partimos ligeros hacia horizontes abiertos. Con un poco de suerte, una estrella y alguien que nos diga quién somos cuando mudemos la piel, emprendemos la marcha al ritmo que marca el latido de su corazón.

Feliz 2020

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